Haciendo Piña

Los inicios de temporada siempre son tiempo de presentaciones, pruebas, preparativos, nuevas amistades… Los entrenadores, padres y jugadores llegan al inicio con grandes expectativas del tipo; “quiero hacer más de 40 puntos”, “quiero que mi hijo destaque este año” o “quiero marcar más de 10 goles? ”. Todos estos pensamientos podemos encontrarlos en todos nosotros dándonos ilusión por el nuevo inicio. En artículos posteriores, hablaremos de un establecimiento de objetivos sano, motivante y ambicioso pero lo que nos ocupa hoy va encaminado a dejar de lado estas ideas y expectativas para centrarse en diversos aspectos que nos pueden llevar a esos objetivos finales.

Todos recordamos la reciente selección española de fútbol y sus triunfos en la Eurocopa de 2008 y 2012 así como en el histórico Mundial de 2010 en Sudáfrica. La mayoría de análisis de los expertos en el fútbol (periodistas, entrenadores, jugadores o directivos) concluían que la clave fue el buen ambiente del grupo y la unión entorno a un objetivo común, dejando de lado los objetivos individuales. Comentarios del tipo, “fueron un equipo” “El ambiente entre nosotros era estupendo” solían ser habituales. Ahora bien, ¿cómo conseguir ese equipo cohesionado, unido, peleando por un objetivo común?

Como en todo, y más en esto del fútbol, nadie dispone de la verdad absoluta. Existen infinidad de factores que influyen en la convivencia y ambiente de los equipos entre los que puede destacar: personalidades de los jugadores y cuerpo técnico, comunicación entre los miembros de equipo, metodología de entrenamiento, confianza entre miembros… por poner algunos ejemplos. La mayoría de clubes tienen en cuenta estos aspectos de cara a conseguir un buen ambiente en sus equipos. Además de tenerlo en cuenta, ¿ Qué puede hacer el cuerpo técnico, jugadores y agentes externos para que el equipo consiga ese plus de unidad?

Existen herramientas de utilidad contrastada que surgen del estudio de los grupos, desde la psicología social se estudia las relaciones de las personas entre individuos y grupos. También se estudia las consecuencias de esas relaciones, bien sean de manera individual o grupal como por ejemplo; como se forman los grupos, el surgimiento del liderazgo o el pensamiento de grupo. El psicólogo deportivo aprovecha estos conocimientos para plantear técnicas que doten al equipo de unidad, identidad y cohesión.

Por ejemplo, encontramos las normas de equipo. En un primer momento nos puede parecer un discurso contradictorio << ¿Normas? Cuanto más libres sean mis jugadores más confianza tendrán entre ellos y más unión resultará...>>. Como siempre decimos, nadie dispone de la verdad absoluta. Lo que se plantea desde hace bastante tiempo desde los departamentos de psicología en las escuelas de fútbol más importantes, es la creación de unas normas de equipo, realizadas y consensuadas por todo el equipo, que doten a los jugadores y cuerpo técnico de unas pautas de conducta (p.e. puntualidad , recogida material, comunicación, valores…) fuera y dentro del terreno de juego. Los principios de similitud y justicia están en la base de la aplicación de las normas de equipo y el éxito de su aplicación se basa en mantener el rigor y la estabilidad en su cumplimiento.

Con este tipo de técnica empezamos a crear la sensación de identidad grupal, la sensación de que todos sabemos que conductas podemos realizar y cuales no, la sensación de que hay algo que nos une a todos, empezamos a dar la sensación de grupo, y con ello, de equipo. La metodología para incluir las normas de equipo es el debate grupal dirigido por el cuerpo técnico y consensuado por el grupo. Las consecuencias del no cumplimiento de esa serie de pautas también deben ser debatidas y aplicadas siempre siguiendo los mencionados principios de similitud y justicia (todos

somos iguales y tendremos las mismas contingencias). Respecto a las consecuencias, es conveniente apuntar que si tenemos que aplicar castigos, estos, sean adecuados. Resulta poco productivo señalar la conducta de un jugador con trabajo físico, recoger el material o abroncarlo. El chico asociará el trabajo físico como algo negativo, lo cuál, para un deportista no resulta muy coherente. Abroncarlo, le suscitará desconfianza y temor a fallar la próxima vez, impidiendo extraer de él toda su creatividad. “Castigos” más adecuados pueden ser: tiempo fuera (periodo de reflexión durante el entrenamiento), contingencias económicas por puntualidad, inatención ante un jugador que interrumpe demasiado..

Podríamos profundizar mucho en los detalles de esta técnica (normas de equipo) pero nos gustaría incluir otra herramienta que puede ayudarnos en la misma labor, formar un equipo unido y cohesionado. Hablamos del plan de competición, la totalidad de equipos de fútbol disponen de una serie de rutinas o acciones que siempre realizan antes de competir.

Por lo general, los equipos se concentran una hora antes del encuentro, van vestidos con la ropa del club y calientan 20-25 minutos antes del inicio del partido. Profundicemos un poco más. Si queremos ser un equipo unido y que se disponga a trabajar por objetivos comunes porque no aprovechamos la situación de competición para compartir emociones y acciones con mis compañeros que nos lleven a identificarnos entre nosotros. Saludar a todos los miembros del equipo de una manera que solo nosotros sepamos, cambiarse sin pensar en la competición escuchando música con los compañeros, esperar el once titular media hora antes del inicio, escuchar atentos la charla del cuerpo técnico, mantener un calentamiento estándar, animarse durante el calentamiento, hidratarse entre ejercicios, arengar al equipo justo antes del inicio… Todos conocemos estas acciones, seguramente, todos habremos practicado esas pautas pero ¿las hemos consensuado? ¿hemos dado la decisión al equipo?

Al igual que las normas de equipo, el plan de competición puede darnos la sensación de unidad antes de los partidos, nos diferenciará de otros equipos dotando al equipo de singularidad. Esto incrementa la sensación de grupo y el sentimiento de pertenencia al mismo. La metodología de aplicación es el debate grupal dirigido por el cuerpo técnico y consensuado por toda la plantilla. Plasmando el plan de competición en papel, firmado y entregado a cada uno de los jugadores conseguiremos su interiorización y con esto, el éxito de la técnica.

Para finalizar nos gustaría resaltar la idea de constancia y trabajo para la aplicación de estas técnicas. Los resultados siempre se verán a largo plazo y dependerá del tiempo y compromiso que quieras invertir en tu equipo. Sin más, nos despedimos con una frase que nos permite canalizar toda la ilusión que tenemos en este inicio de temporada.

“No hay nada más peligroso que no arriesgarse” Pep Guardiola. Nos vemos en los campos.
VAMOS FUTUR!

Autores

Isaac Benedito Andreu
Graduado en Psicología – Universitat Jaume I
“Prácticas profesionales con la psicóloga del deporte Mari Carmen Molés”
“Curso psicología aplicada a los deportes de equipo”
Entrenador Infantil C
Futur de Castello

Cristian Segovia Martinez
Graduado en Psicología – Universitat Jaume I
“Formación en Psicología Deportiva”
“Prácticas de Psicología en Villareal CF con Eduardo Morello y Berni Vert”
“Iniciación del Curso de Psicología Deportiva en el COP 2016/2017”
Entrenador Futur de Castello

 

 

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